Sigo escuchando tu imponente voz. Cada día, de lunes a viernes a las cinco de la tarde, en la presentación del programa Entre bolas de radio Ovación por los 620 am ponen tus goles. Me emociono con cada grito largo de gol, siempre con ese vozarrón fuerte, pero alegre a la vez. Cómo no recordarte “Voz de la emoción”, compartimos muchas trasmisiones, sobretodo en la Copa América de Argentina 2011, donde te bauticé como “La Voz de América”.
Pepe Carrión no has muerto. Estas en el corazón y en la mente de cada uno de tus oyentes, amigos y compañeros de trabajo. Siempre recuerdo el cierre de tus goles. Era característico escucharte decir en cada gol que el balón iba en busca del cariño de las pitas. La voz de la emoción fue el apelativo de casi toda tu trayectoria deportiva. Y era real. Tú lograbas que el oyente que estaba en su casa, trabajo o centros de estudios al escucharte sienta la pasión del fútbol como si estuviera en la propia cancha.
La primera vez que te escuché me llamó la atención. Era la década del ochenta. Era hincha de Ovación y Pregón Deportivo. Pero un día cambiando el dial, escuche en Moderna una transmisión diferente. Combinaba el relato del juego con el humor. Y déjame decirte Pepe que tenías una voz privilegiada.
Con el paso de los años fundaste Entre Bolas. Era deporte total con Humor. Tuviste la visión y el don de gente de enseñar y encaminar en sus primeros años a muchos periodistas que hoy destacan en medios importantes del Perú. Martín Cassana, Alex Bernal, Jampool Cuadros, Vanessa León y muchos más se formaron contigo. Pienso que ese fue el mejor legado que dejaste en el periodismo deportivo. Que muchos siguieran tus pasos. Y que dejaras una gran huella en este mundo.
Tuve la oportunidad de comentar contigo un partido de Cienciano contra Universitario el día de la muerte de tu viejita. Te enteraste en plena trasmisión. Y tuviste el coraje y el valor de continuar con el partido. Esperabas un gol que no llegaba. Que hacía más larga la espera. Recuerdo que el “Checho” Ibarra anotó sobre la hora. Y desfogaste todo lo que tenias guardado. Fue impresionante escucharte y verte gritar el gol. Fue la única vez que se te quebró tu imponente voz. Ese día nos hiciste derramar alguna lágrima compartiendo tu dolor al aire por radio Ovación.
Te conocí como ser humano en el 2011. Ese viaje largo a la Copa América de Argentina. Compartimos cosas, anécdotas. Largas tertulias y destapamos muchas cervezas. Allí realmente te conocí. Y no tengo miedo en decirte querido amigo que fuiste un mejor ser humano que yo. Noble, bueno y sano. Sin maldad ni envidia en tu corazón. Recuerdo como se quedaron atónitos los periodistas extranjeros cuando te veían relatar los partidos. Y yo me sentía orgulloso de compartir cabina contigo. Ser tu comentarista. Te filmaban y entrevistaban muchos canales. Y recuerdo que desde esa fecha cuando te presentaba en Ovación te puse “La Voz de América”.
Ya tendré la oportunidad de volverte a ver. Como la canción de Pepe Vásquez. Sé que es un hasta luego. Un breve adiós. Espero estar a tu altura para encontrarte en el cielo. Intentare hacer los meritos. Hasta pronto querido amigo.
VICENTE CISNEROS