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La revolución del fútbol abarca desde las escuelas hasta la liga profesional. Las autoridades destacan que miles de escuelas secundarias son consideradas prioritarias porque tienen programas de fútbol. Las municipalidades anuncian casi semanalmente la construcción de complejos de fútbol.
Los clubes están pagando fortunas para atraer a luminarias de Europa y aumentar el interés en la liga nacional. Tan solo el año pasado, inversionistas chinos desembolsaron 3.000 millones de dólares para comprar participaciones en clubes europeos, con el fin de ganar experiencia que después usarán en su país.
Darle prominencia a China en el fútbol es uno de los objetivos de Xi en su empeño por ganar mayor presencia mundial. Si bien el equipo de mujeres está entre los mejores del mundo, la selección china masculina figura 78va en la clasificación de la FIFA y se clasificó a una sola Copa Mundial, la del 2002, de la que fue eliminada en la primera ronda sin haber anotado un solo gol.
Décadas después de crear una maquinaria deportiva inspirada en la soviética, con énfasis en disciplinas técnicas como clavados, resta por verse si los métodos chinos funcionan con el fútbol.

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