En dicha carta, Matute consideró que su desvinculación fue «irregular e ilegal» y aseguró que su obligación era «cautelar la reputación de la FPF», y por lo tanto los hechos aislados (caso de la reventas) no representan el espíritu de la Federación.
Asimismo, recordó que «deslindar malas prácticas, confrontar la corrupción, el abuso del poder y el aprovachamiento propio de parte de los Oficial de la Institución, no requiere de autorización». Ya que consideró que de lo contrario, eso significaría «apoyar las malas prácticas», expresò Matute.